
Asimismo, se valoró su disponibilidad para las diferentes tareas en la que se le necesitara, aunque fuera la atención del despacho su ocupación principal y, por último, la humildad y bondad mostrada en detalles personales que sólo sus protagonistas conocen, aspecto que alternaba con una eficacia contrastada en todo aquello que se le encomendaba. Todo ello la ha hecho merecedora de un gran afecto por parte de la comunidad parroquial que, con la sencillez de un montaje fotográfico, un ramo de flores y una poesía, quiso decirle gracias por el testimonio personal y el trabajo parroquial que ha desarrollado durante más de cuatro décadas.
Gracias a Dios por concedernos el regalo de personas que, como Charo, movidas por la caridad, facilitan la pastoral parroquial mediante el trabajo desinteresado, pero sistemático y eficaz.
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