
Se reunieron unos sesenta niños, que primero participaron en la Misa dominical. El envío estuvo precedido de una breve ceremonia en la que fueron desfilando los diversos personajes que intervinieron en el nacimiento de Jesús, donde las estrellas fueron los propios niños. El sacerdote les dijo : “Hoy las estrellas somos nosotros. Parecemos pequeños, pero dentro de nosotros tenemos una fuerza, una alegría que contagia, una luz potente que puede llevar a los otros hasta Jesús. Y por eso ... ¡vamos a sembrar de estrellas todas las calles!”. Después de pedir fuerza al Señor para entregar las estrellas como un gesto de amor y de ser misionero de Jesús anunciando a todos la llegada de la Navidad, el sacerdote los bendijo y los envió.
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