Ayer enterraba a un señor que hace pocos meses perdía a su esposa y todos reconocían que empezó a morir después de aquella triste experiencia. Por eso, estoy convencido que lo que mueve a un voluntario de Manos Unidas tiene que ser el amor, y lo que mueve a Alejandro y Alfonso para atreverse, con esposa e hijos, a decir sí al Señor en el Diaconado Permanente, tiene que ser el amor; un amor grande que se identifica con Dios y se convierte en ideal de vida. De amor también trató la formación de los sacerdotes el miércoles porque, ¿cómo puede haber nueva evangelización, con los tiempos que corren, si no hay amor que la anime y la encarne, como sucedió al principio del anuncio del Evangelio?
Por eso, no regalemos flores, pero sí renovemos compromisos… Yo por lo menos me he contagiado del entusiasmo de todos estos enamorados que han consagrado su vida para seguir amando con y como Dios. ¡ADELANTE ENAMORADOS DEL AMOR MÁS GRANDE!" (Juan Antonio Guedes, en la sección "Adelante" del programa de radio "El Espejo de la Diócesis").
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