
Se tuvo que representar la Pasión, de Güímar -señala el digital el cañizo, sin los efectos luminosos, que a consecuencia de la lluvia no era prudente activar. Con la luz del alumbrado público, hubo una visión peculiar de este espectáculo que fue, una vez más, emotivo y diferente. Se añadieron este año la escena de la barca en la que Jesús controla las aguas y la explicación de algunos otros milagros.
Al comienzo del espectáculo se rindió homenaje al recordado Padre Chú, que falleció este año y que fue el impulsor primero de esta representación.
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